Sacramental


De Rojo Sacramental
Jesús se muestra en Triana,
y su esplendor se encarama
en cerámica de altar.
Allí, sus reflejos dan
matices de escalofrío
y del Camarín, quejíos,
de belleza se rebotan
en la túnica que arropa
al mejor de los nacíos.

Y más morena, si cabe,
su tez se nos representa
que con su humildad ahuyenta
las penas que tú y Él saben.
Con un susurro suave
a tu alma fortalece
y tu ánimo engrandece
si le abres el corazón
y te empapas del Amor
que su bella estampa ofrece.

Divino encuentro al que llega
a postrarse ante Dios Hombre,
para que su Cara asombre
al corazón que se anega.
Él, te lo calma y sosiega
con su sumisa mirada.
Todo aquel que por Triana
en estos días a Dios busque,
en un Sagrario, de bruces
se da con su fe cristiana.


Cruce de miradas


Los lunes a media tarde,
cuando alguno está de siesta,
con las puertas entreabiertas
el Templo ofrece frescor…
Acuden a que resguardes
su embarazo deseado
y ante su turno esperado
meditan en tu esplendor.

Son madres necesitadas
que acuden buscando ayuda
y alguien que aclare sus dudas
sobre el futuro de un ser…
Cruzan contigo miradas,
que quizás sean las primeras,
mientras sentadas esperan
que la Fundación les dé.

Los lunes se llena el Templo
de unas devociones nuevas
en multirracial espera
de un encuentro de Esperanza…
En esa espera, otro encuentro,
de miradas enganchadas
cuando buscan en tu Cara
un atisbo de bonanza.


Receta


En estos días de calores
mi paseo se ve alterado
por trasiego acelerado
que no sabe donde ir.
Cuando aparecen sudores,
escapo a la alegre bulla
antes que ésta me engulla
y me trague en su rugir.

Y huyendo de escaparates
busco la paz y el sosiego
que a modo de cortafuego
me ofrece su bella estancia,
y agradeciendo el rescate
envuelto en ambiente estanco
me prendo al Silencio Blanco
de su estampa de elegancia.

Hoy os doy esta receta
a los que en el centro andáis
hartos, y necesitáis
un sorbo de paz y calma:
busca la ruta secreta
que va por calle Regina
y cuando dobles su esquina,
entra en San Juan de la Palma.


Parada


En el frescor silente
que corta mi paseo
y aleja el ajetreo
de una vida ruidosa,
me siento con tu gente
en los primeros bancos
marcando como blanco
tu aura poderosa.

En el corto descanso
que todas las mañanas
tus plantas soberanas
a un servidor le ofrecen,
escucho en el remanso
de un fresco abaniqueo
los rezos en siseos
que en tu Cara florecen.

Tu Atrio es el presagio
de Arca de Alianza
y encuentro de Esperanza
que alivia el caminar,
en el duro naufragio
que siempre algún presente
mirándote de frente
te ha venido a contar.

Parada en tus primores
para este caminante
que en tu Cara radiante
cada mañana encuentra,
alivio a sinsabores
y premio regalado
al ser privilegiado
cada día que entra.


María Luisa


La luz de la primavera
a tu belleza transforma
y en ella encuentro la horma
de mi añoranza perdida,
y mi memoria viajera
de recuerdos uniforma
las brisas que dieron forma
a aquella niñez cumplida.

Paseos buscando sombra
por laberinto florido
con bolsa de pan partido
para un estanque dorado,
pisando la bella alfombra
de un suelo de hojas vestido
entre el alegre chirrido
por cigarras entonado.

Encuentros con blanca nube
de plumajes de palomas
que en pequeñas manos toman
arvejones ofrecidos,
y montañeros que suben
un Gurugú hasta su loma
y desde arriba se asoman
a ver un caudal fluido.

Y entre el vergel de tu suelo
florece una bella plaza
que tiene como coraza
espejo de agua estancada,
con torres rozando un cielo
que con sus brillos traspasan
cerámicas que entrelazan
su media luna formada.


Blog


Ventana que se abre sigilosa
y deja que se escapen los adentros
ungidos, desde el alma con reencuentros
con la ciudad soñada y piel de rosa.

Altar donde rendir culto a una diosa
que en corazón bloguero es epicentro,
aunque más de una vez, falte el encuentro
y la espina del talle, sea venenosa.

Intimidad de amores, descubierta,
y que sin condición es entregada,
sabiendo el escritor a ciencia cierta

que los versos escritos a su amada
traerán la recompensa ya cubierta,
tan sólo con la luz de su mirada.


A solas contigo


Antes de que te despierten
trajines de forasteros
con un guía pinturero
que de tu encanto diserte…
Antes, prefiero yo verte.
Cuando el alba recién sale
busco el silencio en tus cales,
en el agua de tus fuentes,
y huyendo de ruido y gente
me pierdo entre tus portales.

Busco por el alba fresco
cómo saciar mis sentidos
desde el olfato al oído
en tu perfil arabesco.
En tu manantial refresco
mi sed de sevillanía
para comenzar el día
agarrado a mi pasado
tan puro y enrevesado
como es tu Judería.

Y busco por Doña Elvira
el silencio reposado
entre un suelo sombreado
mientras su fuente respira.
Fuente que sueña y delira
con algún beso de amor
que entre jazmines en flor
alguien le ofreció a su amada
en la noche ya acabada
por un estrenado sol.

Y por tu piel empedrada
desemboco mis andanzas
en una bella Alianza
donde mi paseo se acaba.
Allí encuentro una Alcazaba
que desemboca a las plantas
de una torre que levanta
la esbeltez de su figura
entre un cielo que conjura
sus hechuras de Giganta.


Esperanza


Buscará mi camino a tus Plantas
bálsamo en la luz que de Ti emana.
El que convierte mis días en mañanas
de frescores y trinos que te cantan.

Pondrá siempre la voz en mi garganta
piropos de oraciones sevillanas
que agradezcan, tener como paisana,
la Gloria que a mi tierra hace santa.

Belleza, que Dios quiso traer un día
para qué la Esperanza no faltara
en la tierra proclamada de María

y que cuando la fuerza nos fallara
dejemos nuestra pena en la bahía
que siempre encontraremos en tu Cara.




Madrugá


Mi Madrugá huele a incienso
y a ramitos de azahar
que en antifaz de ruan
quedan sus aromas presos.
Por sus ojales, el beso,
que el lirio pone a la brisa
se penetra y se desliza
con la llama de unas filas
que ciñendo esparto enfilan
sus pasos, con pausa y prisa.

Mi Madrugá sabe al fresco
que el rocío en Atrio derrama,
y al fervorín que proclama
memoria de unos ancestros.
Con aire trovadoresco
una voz entre las cales
antes de que unos portales
abran al aire su luz,
pone en camino una Cruz
que entre una saeta sale.

Mi Madrugá suena a tres
golpes secos de martillo
y a gotas que en un pasillo
la cera deja caer.
Cera que pisa después
un Inmaculado Llanto,
y antes de que llegue el canto
en el alba, de vencejos,
quedan presos los reflejos
del celeste de su manto.


Soñando infancia


Soñé noche de estrellas y jazmines
con aroma de agua en el albero
y sabores de aliño tomatero
bajo el aire fresquito de aquel cine.

Soñé cuando regaban adoquines
por la tarde callada los mangueros.
Reían, con el grito de ¡agua quiero!
mojando el alboroto de alevines.

Soñé puertas abiertas con cortinas.
Soñé menta con flores en ventanas.
Soñé morera fresca en una esquina.

Soñé avellanas verdes por Santa´na.
Soñé baños de río por Chapina.
Soñé dormir soñando con Triana.


Judería de mayo


Cuando mayo pone luces
de atardeceres celestes
posándose en el oeste
con su luz crepuscular,
sale entre el perfume dulce
de jazmín de Judería
la Virgen de la Alegría
sobre itinerante altar.

La estrechez del caserío
la va arropando entre cales
que perfiles celestiales
iluminan de esplendor,
y cuando resuena el trío
de la marcha que le tocan
con más gracia se coloca
en su brazo el Redentor.

La noche busca su Cara
cuando entre luces, de vuelta,
la luna queda disuelta
a sus pies en plata fina,
y el destello de luz clara
de su ráfaga entre cera
llena de Alegría la espera
cuando ilumina la esquina.


Pastora de mayo


Cuando mayea Sevilla envuelta en golondrinas
y el jazmín va embriagando primaverales horas,
pasea por sus calles vestida de Pastora
la Belleza que queda prendida en las retinas.

En un convento blanco, de una grey capuchina,
sombreado por muralla que una historia atesora,
un ocaso candente con luz embriagadora
reposa cual si fuese dorada bambalina.

Su luz le da a la Luz, matices nacarados,
y su Perfil derrama en la lenta andadura
el rayo que oscurece el color de la tarde.

Y a la vuelta, la noche, con su manto estrellado,
su oscura condición alivia en su Blancura
antes de que su vuelo, en su nido se guarde.


Romance de Sol


Es que Sol no es una calle,
Sol es, lo que queda en ella
cuando un sábado del año
la llenas con tu presencia.
Con tu perfil de finura,
con tu semblante de Reina,
con tu radiante dulzura,
con tu llanto de clemencia.
Porque para el sevillano eres
su última Esperanza Eterna;
la última donde agarrarse
cada año en primavera.
Y antes que la gloria acabe
en camino de ida y vuelta
hacia el mayor templo gótico
que en esta tierra se hiciera
por aquellos que en su día
por locos quedar quisieran,
gocemos de tu llegada
con mecida fina y lenta
cuando se queda la brisa
en tu perfil de Doncella
y la luna se perfuma
en tu aroma de azucena.
Entonces, bajo tus plantas,
la vida se queda quieta.
y sólo queda tu Cara;
sólo tu Esperanza queda…
Y ya Sol, no es una calle,
sino lo que queda en ella
cuando tu paso de palio
poquito a poco se aleja.


Perdisteis


Perdisteis una mañana
de olivos en las solapas
buscando la Cara guapa
de una Estrella Soberana.
Bajo palio Ella proclama
su alfarera y fina estampa…
Perdisteis la que levanta
los abriles del sentido
y con su rostro afligido
abre la Semana Santa.

Perdisteis la madrugada
que revienta en la mañana
y se reencuentra Triana
de azahares perfumada.
Un exilio en oleadas
que busca viejos corrales…
Perdisteis las soleares
que por saetas le cantan
a la Esperanza, gargantas,
con piropos celestiales.

Perdisteis la algarabía
de un rociero camino
que tiene como destino
Lunes entre noche y día.
Se van buscando a María
a son de flauta y tambor…
Perdisteis el esplendor
de centenarias pisadas
y una carreta plateada
de promesas y fervor.

Perdisteis el alma entera
de este cachito de tierra
que a su pasado se aferra
y ya vuestro, nada espera.
Olvidasteis lo de fuera
mirando vuestro interior…
Perdisteis todo el calor
que este barrio podía daros.
Perdisteis todo su amparo.
Perdisteis todo su amor.