De Rojo Sacramental
Jesús se muestra en
Triana,
y su esplendor se
encarama
en cerámica de altar.
Allí, sus reflejos
dan
matices de escalofrío
y del Camarín, quejíos,
de belleza se rebotan
en la túnica que
arropa
al mejor de los nacíos.
Y más morena, si
cabe,
su tez se nos
representa
que con su humildad
ahuyenta
las penas que tú y Él
saben.
Con un susurro suave
a tu alma fortalece
y tu ánimo engrandece
si le abres el
corazón
y te empapas del Amor
que su bella estampa
ofrece.
Divino encuentro al
que llega
a postrarse ante Dios
Hombre,
para que su Cara
asombre
al corazón que se
anega.
Él, te lo calma y
sosiega
con su sumisa mirada.
Todo aquel que por
Triana
en estos días a Dios
busque,
en un Sagrario, de
bruces
se da con su fe
cristiana.






